Jean Jacques Kourliandsky
Jean Jacques Kourliandsky

La tensión aumenta en el Caribe entre los países víctimas de las acciones militares estadounidenses que violan el derecho marítimo internacional, Colombia y Venezuela. Después de apuntar a Caracas,

presentada como un refugio de narcotraficantes, Donald Trump atacó de manera aún más violenta y agresiva a Bogotá. Las declaraciones y las sanciones anunciadas contra Colombia han sorprendido. Pero sin duda se olvida el pasivo acumulado entre Donald Trump y Gustavo Petro desde finales de enero de 2025, es decir, desde los primeros días del segundo mandato de Donald Trump.
Donald Trump asumió el cargo de presidente de los Estados Unidos el 20 de enero de 2025. Apenas instalado, firmó de manera ostentosa decretos que permitían la expulsión de ciudadanos extranjeros, en su mayoría latinoamericanos y, por lo tanto, también colombianos. Unos días más tarde,

1 Artículo publicado en francés en la Revista Nouveux Espaces Latinos. Traducción al castellano por Jhon Jairo Ocampo – Corresponsal Internacional del Periódico LA LEY. Versión original disponible en línea https://www.espaces-latinos.org/archives/128802 

2 Doctor en Historia, Director del Observatorio de América Latina de la Fundación Jean-Jaurès en Francia.
entró en conflicto con Gustavo Petro, quien se había negado a autorizar el aterrizaje en el aeropuerto de Eldorado, en Bogotá, de aviones norteamericanos cuyos únicos pasajeros eran colombianos expulsados. Las relaciones entre los dos jefes de Estado y entre sus dos países a finales de octubre de 2025 permanecieron estancadas en esta polémica.
Donald Trump dirige la primera potencia diplomática, económica, financiera, militar y tecnológica del mundo. Gustavo Petro es responsable de un país de tamaño modesto. La diferencia material y militar entre ambos países es tal que podría justificar la comparación con el choque bíblico entre David, el pequeño pastor hebreo, y Goliat, el gigante, rey de los filisteos.
Según el Antiguo Testamento, fue David, gracias a su habilidad con la honda, quien ganó. ¿Puede ocurrir lo mismo en la versión actualizada y deslocalizada de esta lucha asimétrica, encarnada por Donald-Goliat y Gustavo-David? ¿Tiene Gustavo Petro la «honda-schmilblick» que le permitiría marcar la diferencia? La
pregunta está planteada. Cada uno tiene su respuesta, que suele reflejar las orientaciones y las amistades preferenciales de unos y otros, desde Bogotá hasta
Washington, desde la Casa de Nariño hasta Mar-a-Lago.
La disputa inicial surgió a raíz de un conflicto migratorio. Donald Trump buscó marcar su entrada en la Casa Blanca con una espectacular purga contra los extranjeros que residían, legalmente o no, en territorio estadounidense, a los que presentó como peligrosos delincuentes. Muchos fueron detenidos y embarcados a la fuerza en aviones fletados con destino al sur. La mayoría eran latinoamericanos. Solo un jefe de Estado, más allá de la indignación, se negó a
recibir estos vuelos chárter de deportados: Gustavo Petro.
Al día siguiente de esta afrenta del presidente colombiano, Donald Trump reaccionó con una brutalidad acorde con su carácter. El 25 de enero exigió a Colombia que aceptara estos aviones, so pena de aplicar inmediatamente sanciones arancelarias de hasta el 50 % a los productos colombianos exportados a Estados Unidos.
El pulso duró tres días. Colombia es, en efecto, uno de los países latinoamericanos más orientados económicamente hacia Estados Unidos.
Productos como petróleo, flores, café y aguacates representan el 29 % de sus exportaciones totales. Tres mil empresas dependen del mercado estadounidense. Los representantes de los sectores afectados, la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Asocoflores (productores de flores), Corpohass

3 (productores de aguacates) y la Federación Nacional de Productores de Café, se movilizaron para hacer ceder a Gustavo Petro. El 28 de enero, el primer mandatario colombiano capituló. La única concesión obtenida fue que 201 migrantes fueran expulsados a su país en un avión militar colombiano y no en un avión celular norteamericano.
La guerra de Israel en Gaza ha reavivado los malentendidos. Gustavo Petro apoya la causa palestina. Donald Trump es un ferviente defensor de Israel. Bogotá, en concertación con Pretoria, organizó una cumbre del Grupo de La Haya4 el 15 de julio para denunciar el genocidio. Las relaciones bilaterales de Colombia con el 3 En Andrés Villamizar, « Arancel de Trump afectaría a más de 3000 empresas colombianas », el Colombiano, 26 de enero de 2025.
4 Le Groupe de La Haye a été constitué le 31 janvier 2025 pour coordonner une action internationale de défense des droits du peuple palestinien, par l’Afrique du Sud, a Bolivie, la Colombie, Cuba, le Honduras, la Mamaisie, la Namibie, le Sénégal Gobierno de Netanyahu se han reducido al mínimo. Se ha llamado a consulta a los embajadores. Se han congelado las relaciones militares. Gustavo Petro ha suspendido la venta de carbón a Israel. Defendió sus decisiones ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2025. Pero también en las calles de Nueva York, participando el 26 de septiembre en una manifestación organizada por militantes norteamericanos pro palestinos. Tomando el micrófono, hizo un llamamiento a la insubordinación en nombre de los derechos universales de los pueblos. Donald Trump reaccionó inmediatamente retirándole su visado de entrada y estancia en el territorio de los Estados Unidos, así como a su ministro de Asuntos Exteriores.

Las maniobras militares estadounidenses en el Caribe han reavivado los conflictos. Pocas horas después del bombardeo ilegal de una pequeña embarcación frente a las costas de Venezuela por parte del ejército de Donald Trump, Gustavo Petro convocó, el 5 de septiembre, una reunión extraordinaria de la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. El 16 de septiembre, en respuesta a ello, Estados Unidos anunció que Colombia no era certificable en su lucha contra el tráfico de drogas. Gustavo Petro consideró inaceptables y condenables las continuas acciones bélicas unilaterales de Estados Unidos y la muerte de ciudadanos colombianos en estas operaciones. Las declaraciones del primer ministro colombiano provocaron insultos y anuncios de sanciones por parte de Donald Trump: suspensión de los programas de cooperación militar y policial, ya que Gustavo Petro es, según su homólogo norteamericano, «un jefe de narcotraficantes». Podrían seguir otras sanciones, esta vez comerciales.
La cuestión es saber si Gustavo Petro dispone de la honda de David para aguantar el tipo y derrotar a su adversario. El multilateralismo, ya que la unión hace la
fuerza, es la carta que juega el presidente colombiano. Una carta con bordes afilados, en la medida en que Donald Trump ha ignorado el derecho, tanto internacional como interno, desde el comienzo de su segundo mandato.