Fabio Humberto Santana Urrego

Causas de la violencia alimentada por factores estructurales, diversos actores armados, ciclos de violencia, conflictos prolongados, hasta la toma del Palacio de Justicia.

Las causas de la violencia en Colombia son complejas y multicausales, por ser el fundamento y origen, incluyendo factores históricos y estructurales como la desigualdad socioeconómica, la pobreza, la exclusión social y la debilidad del estado en amplias regiones, sumando factores como la presencia del narcotráfico, la intolerancia ideológica y política, el acceso y uso de armas de fuego. Estos factores estructurales han dado lugar a diversos actores armados, alimentando ciclos de violencia y conflictos prolongados.
El conflicto generalmente se basa en la discordancia de intereses, valores, reales, o percepciones, así como en la mala comunicación, por falta de diálogo para solucionar malentendidos, factores comunes en la escalada de conflictos. Así
mismo, la desigualdad social y económica, la lucha por recursos o poder y la falta de entendimiento mutuo también pueden generar o exacerbar tensiones: las causas pueden ser intencionales o accidentales.
Entre las causas estructurales e históricas sobresale con mucha notoriedad la desigualdad en la distribución de la riqueza y la exclusión de amplios sectores de la población, aunados al patriarcado, el racismo y la discriminación por clase social, generadores de resentimientos y caldo de cultivo para el conflicto. Las determinantes claves de la desigualdad en las zonas rurales, incluyendo la concentración de la tierra, de honda incidencia por ser generador del problema, factor de tensión constante en el conflicto, lo que ha conducido a las fallidas reformas agrarias, la no disponibilidad de infraestructura, el acceso al crédito y la intensidad del conflicto armado, identifican algunas de las causas de la desigualdad y la exclusión, por ausencia del Estado en muchas regiones del país, mostrando debilidad y exclusión institucional, para en su lugar, permitir que los actores armados, suplan este vacío de poder.
Es importante señalar algunos factores socio económicos y políticos, destacando el narcotráfico, desde la marihuana hasta cocaína, como fuente de financiación y corrupción para grupos armados, desatado una violencia extrema. La producción y el tráfico han sido la dinámica de esta violencia, la cual ha estado financiada por múltiples grupos armados, entre los que se encuentran: guerrillas, paramilitares y con mucho énfasis en los últimos tiempos las disidencias, todas con unidad de fín, disputarse el control de cultivos, rutas y rentas, circunstancias que han generado una trama de alianzas, enfrentamientos y violación a los derechos humanos.
Igualmente se afirma que la lucha por el control de territorios y fuentes de financiación, alimentan las disputas por los recursos, convirtiéndose en factor de violencia en sí mismo.
Una característica muy arraigada en estos grupos ilegales, ha sido la incapacidad permanente que manifiestan para respetar diferencias políticas, religiosas o de visión de país, promoviendo la violencia y reemplazando el diálogo por la confrontación, como lo vivió y padeció la sociedad colombiana en el pasado bipartidista, situación que se ha acentuado y continúa manifestándose hoy como intolerancia socioeconómica.
Además, pueden señalarse algunos factores ligados a la comunidad y a la sociedad, tales como el acceso a bebidas alcohólicas y el abuso de las mismas. El fácil acceso a las armas de fuego y el mal uso de estas, se señalan como factores de alta incidencia en la letalidad de las confrontaciones.
Un factor de riesgo que contribuye con la violencia, por la desigualdad en la distribución de la riqueza y los recursos sociales del país, es la pobreza extrema y generalizada que afecta a la población colombiana. Colombia tiene una larga historia de la violencia política y en este aspecto generalmente se consideran causas de su origen: la tierra, el poder y la riqueza, distribuidos de manera desigual, circunstancia que caracteriza especialmente a la población campesina, por tener que valerse por sí mismos. Otros, se refieren al ambiente de impunidad que se manifiesta en la administración de justicia por el carácter de precariedad en el trámite y en las decisiones.
“El ingreso per cápita del 10% más rico es 46 veces mayor que el del 10 % más pobre, a 2018”, agravada por la presencia de bandas delictivas y el uso de drogas ilícitas, todo en corresponsalía alimentaria para la violencia, de manera especial entre la juventud. Esta situación está identificada como la desigualdad elevada de los ingresos.
No está por demás advertir que la violencia juvenil muestra un alto índice de mortalidad, 193.000 homicidios entre jóvenes de 10 a 29 años, mayoría de víctimas hombres. “No están emparentados, pueden o no conocerse entre ellos, suele suceder fuera del ámbito del hogar y comprende actos desde el acoso, en un entorno físico o en redes y las peleas físicas, hasta las agresiones sexuales y físicas de mayor gravedad, la violencia relacionada con las pandillas o bandas o el homicidio. La violencia juvenil provoca muertes, lesiones, discapacidad y consecuencias para la salud mental y un aumento de los comportamientos de riesgo para la salud, lo que puede derivar en enfermedades crónicas. También se asocia a mayores tasas de abandono escolar e impactos negativos en el desarrollo cognitivo y la oportunidad de contribuir a sus comunidades. Cuando no resulta letal, la violencia juvenil tiene un grave impacto, a menudo de por vida, en el desarrollo físico y psicológico y en el funcionamiento social del individuo”.
La violencia en Colombia se refiere a un período de intenso conflicto que se originó por el asesinato de JORGE ELIECER GAITAN AYALA, el 9 de abril de 1948, líder carismático, liberal de izquierda, destacándose por la gran movilización popular, esperanza del campesinado pobre, defensor de los marginados, incluidas las comunidades indígenas y mestizas, popularidad que se arraigó desde 1920 hasta el día de su asesinato. Derrotado en su aspiración presidencial de 1946, fue un golpe devastador que contrastó con la acérrima rivalidad entre el ala gaitanista del Partido Liberal y los conservadores que habían salido victoriosos, presentándose episodios de violencia esporádica para el año 1946, desencadenando una ola intensa con la muerte de Gaitán, evento que no ha tenido precedentes semejantes en la historia de Colombia.
Su magnicidio desencadenó indignación generalizada, lo que dio lugar a disturbios violentos conocidos como el “Bogotazo”, intensificados hasta convertirse en una guerra civil que duró varios años, período comprendido entre 1.946 y 1.966 y causó la muerte a doscientas mil personas aproximadamente y desplazó a dos millones de sus tierras y vivienda, especialmente del sector rural.
Estas acciones violentas fueron la respuesta repulsiva contra el gobierno conservador que por entonces controlaba el poder. No fue posible probar la existencia de una conspiración detrás del asesinato, las consecuencias de su muerte fueron evidentes. La anarquía que empezó a reinar en el país, fue aprovechada por algunos grupos para la comisión de delitos, especialmente participantes provenientes del campesinado más pobre que decidió atacar al gobierno conservador al haber sido marginados socialmente por los drásticos cambios económicos. Al parecer gran parte de la violencia provino de conflictos locales que variaban de una región a otra.
La violencia es usada de manera selectiva en contra de la población civil para obtener objetivos específicos de intimidación y control territorial en áreas en las que el control territorial estaba compartido. El papel de la población civil fue fundamental ya que de ésta dependía y depende el resultado del conflicto. Por lo tanto, en los conflictos violentos los actores aumentan o disminuyen la violencia a través del tiempo espacio, de forma selectiva para lograr sus objetivos: El poder de los partidos, el surgimiento de nuevos lideres políticos, la institucionalidad del Estado, el conflicto entre clases, el movimiento colonizador, el movimiento obrero y su relación con la violencia.
El Movimiento conocido como el M-19, o Movimiento 19 de abril, surge después de las irregularidades presentadas en los escrutinios de las elecciones presidenciales del 19 de abril de l.970, resultando perjudicado el General Gustavo Rojas Pinilla, candidato en representación de la ANAPO, Alianza Nacional Popular, integrado por: exmilitantes de la Anapo, estudiantes universitarios, intelectuales, y las Farc, como una guerrilla urbana, diferenciada de otros grupos guerrilleros de la época.
Nace como una guerrilla urbana colombiana con ideología nacionalista, la democracia económica y política, y la justicia social, deslindada totalmente del marxismo.
Entre sus acciones destacadas durante los años de lucha armada, sus operaciones se materializaron como de gran impacto público, famoso por su peculiar estilo guerrillero: el robo de la espada de Simón Bolívar, en l.974, el robo de aproximadamente 5000 armas del Cantón Norte, el 1° de enero de 1.979, la toma de la Embajada de la República Dominicana en l.980, la que duró dos meses, terminando sin derramamiento de sangre, el asesinato de José Raquel Mercado, presidente sindical de la CTC, el secuestro de Álvaro Gómez Hurtado por 53 días, el robo de camiones cargados de alimentos para repartirlos en los barrios populares.
Finalmente, la más famosa a nivel mundial, la toma del Palacio de Justicia en l.985 cuyo objetivo fue hacer un juicio al presidente Belisario Betancur, pero por circunstancias muy específicas del hecho, se convirtió en tragedia debido a la retoma del Palacio por parte del ejército Se desmovilizó pacíficamente después de haber firmado un acuerdo de Paz entre el Dr. Virgilio Barco Vargas y Carlos Pizarro en el año de l.990, para convertirse en el partido político Alianza Democrática M-19. Participó en la Asamblea Nacional Constituyente liderada por Horacio Serpa, Antonio Navarro y Álvaro Gómez Hurtado. Se redactó y promulgó la constitución de l.991, como un texto garantista y respetuosa de la diversidad y de los derechos de las minorías del país. La militancia del M-19, se atomizó y muchos se afiliaron a nuevos movimientos y partidos políticos. Pizarro se candidatizó como presidente de la República, pero lamentablemente 47 días después de la firma de la Paz, fue asesinado por fuerzas oscuras a bordo de un avión. El acuerdo contemplaba la dejación de armas y el derecho a la participación política de los desmovilizados, circunstancia que permitió ambientar la idea de una Asamblea Nacional Constituyente, para sustituir la constitución que regía desde 1886. Esta opción permitió la apertura política permitiendo que nuevos movimientos y partidos políticos participaran. A través de la iniciativa estudiantil de incluir la séptima papeleta, se logró el objetivo y en la elección de los miembros para la constituyente, se logró una considerable votación por parte de la Alianza Democrática M-19.
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